jueves, 24 de marzo de 2011

DÍA DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA.

Éste no fue otro 24 de marzo, hoy construimos el DÍA DE LA MEMORIA número treinta y cinco a pura conciencia colectiva. No agregaré demasiado a lo que han dicho los que saben, los que sienten y se atreven. Tan sólo insistir en un par de conceptos carentes de originalidad:
En principio, el delito mal llamado "golpe de Estado" y la dictadura que le siguió fueron, y son, CÍVICO-MILITARES (digo "y son" porque más de uno, si pudiera, no dudaría en perpetrarlo hoy mismo). No todos los golpistas fueron militares (ni todos los militares fueron golpistas).
Los menos que siempre tuvieron más, lógicamente tienden a conservar su situación de privilegio. Y como no lo consiguen por medio del voto popular, universal y secreto; apelan a diversos medios: casi siempre golpearon las puertas de los cuarteles, alguna otra vez afeitaron la patilla y le pusieron cristiandior a cierta escoria, cuando no compraron el voto no positivo de la pusilanimidad.
Son muchos los nombres y apellidos, pero hay uno "ilustre": José Alfredo Martínez de Hoz (bisnieto de José Toribio Martínez de Hoz que hizo prosperar a toda la familia cuando recibió cuarto de pampa húmeda por el solo "mérito" de exterminar aborígenes en el siglo XIX). Desde marzo de 1976 el susodicho bisnieto fue ministro de economía de la dictadura.
Y aquí viene el segundo concepto que no quiero dejar de compartir: TENEMOS UNA MARCADA TENDENCIA A PERSONALIZAR LAS CALAMIDADES. Esto es: ponemos el acento en el pecador y olvidamos al pecado. Por condenar demasiado a Martínez de Hoz sin incluir al DEFORMADO LIBERALISMO ECONÓMICO VERNÁCULO, luego tuvimos que sufrir un Cavallo y, más recientemente, a un Macri..., y quién sabe.
Hacia marzo de 1976 no hacía falta el delito de sedición: la guerrilla había sido "aniquilada" y la horrible Isabelita ofrecía elecciones para el mes de octubre. Pero los que aún no saciaban su avaricia ni su rencor ancestral eran los fácticos poderes económicos. El populismo peronista había pervertido a la negrada que ya no se dejaba explotar así porque sí. Era necesario disciplinar, reducir costos y ampliar los márgenes de ganancia ¡Habrase visto!
Entonces volvió esa trágica deformación del liberalismo económico subdesarrollado (el liberalismo económico en sí no es malo, es una teoría, una herramienta: es útil si se la aplica en el momento y el lugar adecuado, por ejemplo en economías autoabastecidas). En nuestra Argentina el liberalismo significó: apertura irrestricta a las importaciones y beneficios igualmente irrestrictos a la agroexportación (Adan Smith se cortaría las venas con una mata de soja). Las consecuencias siempre fueron las mismas: destrucción de la incipiente industria nacional, desocupación, deserción del Estado de sus funciones básicas, endeudamiento interno y externo, degradación social y..., al fin, casi la disolución nacional en 2001/2002.
Cuánto más podría agregar. Pero todavía me dura la emoción de ver tantos pibes alegres y comprometidos. Entonces la termino aquí con una buena noticia: aunque algunos parecen haber perdido la memoria, y hasta la conciencia,... Muchachas/os: ESTAMOS RECONSTRUYENDO LA PATRIA, incluyendo, igualando derechos... A los tumbos, con troncos y clarines en la rueda, pero con MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA, MADRES Y ABUELAS.






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