Cobos:
Tratándose del importante cargo que usted ocupa en el marco del sistema republicano, yo hubiese preferido un encabezamiento que dijera: "Su excelencia...", "Sr. Vicepresidente..." o simplemente "Señor...", que ya es mucho decir. Pero, lamentablemente, usted no me inspira nada semejante.
El motivo de la presente, Cobos, es ponerlo al tanto de algo que parece ignorar por completo. La ética al igual que la moral, en sus orígenes etimológicos, fueron sinónimos. Ambas remitían a conceptos tales como "costumbres" y "tradición". Luego, hacia el siglo XVIII, Immanuelle Kant las diferenció para siempre cuando elevó la primera al rango de filosofía práctica. Desde entonces, la Ética se ocupa de dar un marco teórico al análisis de los comportamientos humanos a partir de lo bueno y deseable, tanto para la persona como para la sociedad que integra.
Desde el punto de vista de la Ética Política, Cobos, su actividad pública de los últimos años bien podría ser un tratado de todo lo que no debe hacer un dirigente democrático y republicano.
Usted, Cobos, llegó a ejercer la gobernación de la provincia de Mendoza representando a la Unión Cívica Radical, agrupación que se organiza en torno a un Comité Nacional. Esa máxima autoridad partidaria le negó la posibilidad de aceptar la candidatura que le ofrecía su histórico adversario, el peronismo (en su versión kirchnerista), a la vicepresidencia. Usted, Cobos, aceptó y la U.C.R. lo expulsó. Lo mínimo que usted debía hacer, desde la óptica de la Ética, era renunciar al cargo..., y no lo hizo.
Así llegó a ser Vicepresidente de la República. Dicha magistratura fue creada en el marco del sistema de contrapesos que inspira a la división de poderes siendo, a la vez, Presidente del Senado. Esto es así para que el Ejecutivo tenga presencia en el Legislativo. En caso de empate al momento de decidir la sanción de una Ley, la Constitución Nacional prioriza la voluntad del Gobierno, en su condición de administrador del Estado, otorgándole la facultad de desempate al Presidente de la Cámara de Senadores, es decir, al Vicepresidente de la Nación.
Usted, Cobos, ha votado contra el gobierno que integra en las dos oportunidades que tuvo. Ambas leyes eran vitales para el financiamiento del Estado. Sus votos, "no positivo" a la resolución 125 y el más reciente, "positivo", en favor del 82% para las jubilaciones, desprecian olímpicamente al espíritu de la Constitución. Una vez más, Cobos, lo mínimo que debe hacer es renunciar al cargo..., y no lo hace. Todo lo contrario, retiene la magistratura y desde ella ejerce la jefatura de la oposición.
Entonces, Cobos, le pregunto: ¿Qué puede ofrecer usted a la futura vida política del país? Todo acto reñido con la Ética es inconducente, y para quien trepa de ese modo no hay retorno. A medida que sube va rompiendo la roca que lo sostiene. Semejante desleal crónico ya no sólo afecta a un partido político, a un gobierno y a un electorado..., es pernicioso para las instituciones de la república, comenzando por la Constitución. Por eso, Cobos, lo mínimo que debería hacer es renunciar a la actividad. Si no lo hace, su escalada va directamente al sitio del que no se regresa: LA CONDENA HISTÓRICA.
En tu repaso sobre la historia política de don Cobos, uso don y no señor por la connotación oligárquica que tiene, te faltaron mencionar muchas mas traiciones, a su vicedecano en la UTN, a Iglesias después de presentarlo como candidato sucesor de su mandato, entre tantos. Sólo la indiferencia del pueblo puede permitir que personajes que arman su carrera política usando la traición como método de ascenso tengan continuidad en cargos públicos. si así traiciono a sus mentores, que se puede esperar que haga con el pueblo??? Un abrazo Oscar. CHINO
ResponderEliminarSí, Chinito. Gracias por el comentario y el aporte. Tan sólo hice referencia a sus perlitas más públicas y notorias para no aburrir. Es lamentable la indiferencia y, por parte de muchos, la simpatía cuando no el apoyo liso y llano a las deslealtades de Cobos (para mí ni señor ni Don). Un abrazo.
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